Primer paso: evaluación integral
La evaluación no solo se centra en el consumo de alcohol, sino que también tiene en cuenta el estado físico, la salud mental, los tratamientos previos y las experiencias de abstinencia, el apoyo familiar y las necesidades de la vida real. Los riesgos y objetivos de cada persona son diferentes, por lo que el plan de tratamiento también debe ser diferente.
Segundo paso: manejo médico de la abstinencia cuando sea necesario
Cuando existe riesgo de abstinencia, los profesionales determinarán si se requiere tratamiento ambulatorio, hospitalización o una supervisión médica más estrecha. El objetivo de la desintoxicación médica es superar de forma segura la fase aguda de abstinencia.
Tercer paso: abordar el problema del alcohol en sí
El tratamiento basado en la evidencia puede incluir asesoramiento psicológico, terapia conductual y apoyo farmacológico adecuado. Si existen simultáneamente depresión, ansiedad, trauma, problemas de sueño u otros consumos de sustancias, también deben evaluarse y tratarse de manera conjunta.
Cuarto paso: recuperación continua y prevención de recaídas
La recuperación generalmente requiere un esfuerzo continuo. El equipo de tratamiento, la familia y las redes de apoyo pueden ayudar a identificar los desencadenantes, establecer conductas alternativas y ajustar el plan a tiempo cuando se produzcan recaídas.